El buen acompañamiento en salud mental a través de un álbum ilustrado


 

Dedicado a Maite y al camino que compartimos 




Hoy os quiero proponer un viaje sobre el acompañamiento en salud mental a través de un álbum ilustrado maravilloso: "Un elefante en la sombra", de Nadine Robert, editado por Libros del zorro rojo.

Un libro que juega con una metáfora muy poderosa y que desde el comienzo del álbum se nos impone como un interrogante que sobrevuela cada una de las páginas: ¿Qué es estar en la sombra y qué hacer cuando alguien se encuentra allí?

Desde la portada, empiezan a surgir las primeras preguntas y sensaciones: Un elefante azul que casi se difumina con el fondo y que está de espaldas, jugando desde este comienzo con los contrastes y las sombras.

Las primeras preguntas empiezan a guiar la lectura desde una conexión profundamente emocional y desde la incomodidad ¿Por qué el elefante está de espaldas? Es una nota discordante que incomoda al lector a través de un elemento disruptivo y misterioso.

Que la representación tenga como color principal el azul tampoco es una cuestión baladí, uno de los colores fríos asociados en el imaginario social a la tristeza. 

De hecho, hay una expresión británica que se utiliza para nombrar la tristeza y que apunta a este tono cromático: "feeling blue", una expresión ligada a sensaciones de aflicción, de decaimiento, de melancolía.

Así comienza el libro y nos invita a adentrarnos en sus páginas.

Cuando llegamos a la primera doble página, nos encontramos al elefante tumbado, con la mirada triste.

El texto nos habla de lo que dicen los demás de él: unos que era un gruñón, otros que estaba ocultando su tristeza y algunos que prefería la sombra.

Es algo muy común cuando hay una persona en un estado melancólico, la mirada de juicio y la ausencia de preguntas del entorno sobre lo que le ocurre.

Así se sienten muchas personas, juzgadas y a la vez ignoradas en sus malestares.

Los animales de la sábana frente a la tristeza del elefante deciden hacer algo para que recupere su buen humor.

Y con este giro, los autores introducen un elemento que nos invita a la reflexión, y apuntan a una verdad social: La tristeza es incómoda.

 Los animales quieren que el elefante se sienta mejor o les resulta desagradable su melancolía?

Le cuentan chistes, le enseñan bailes, le llevan cosas que le agradan, y el elefante, a pesar de escucharles permanece en su sombra.

Incluso cambia de posición y da la espalda al lector.

Quizás, lo podemos interpretar como una respuesta lógica frente a la reacción de los animales, que, de alguna manera, también dan la espalda a la tristeza del protagonista.

Dan la espalda al elefante, a su relato, a las causas de su sentimiento. Porque la tristeza tiene siempre causas, aunque a veces la persona no pueda nombrarlas.

Entonces, aparece un ratón blanco, pequeño, que le pregunta si puede sentarse a su lado.

Este pequeño ratón representaría al buen acompañante en salud mental, no viene a cambiar su estado de ánimo, ni a entretenerle, sólo se quiere sentar a su lado y se queda en silencio.

El elefante, al principio se extraña porque es un trato diferente al que le dan el resto de los animales de la sábana y se sienta a escucharle.

El ratón le trata cómo un igual y le cuenta lo que le ocurre: ha extraviado una llave mientras jugaba y se siente perdido.

Y cuándo escucha su historia, el elefante rompe a llorar, brotan de él tantas lágrimas que el ratón también llora con él.

Esta escena es de una belleza conmovedora. El protagonista al ser tratado como un igual, al escuchar el relato de otro, puede llorar.

No sabemos por qué el llanto le invade, pero podemos imaginar que puede haberse sentido identificado con el relato. A lo mejor, esa narración ha sido como el espejo que a veces son los libros.

Se sentiría tan perdido el elefante como el ratón?

Los dos en silencio, uno frente al otro, lloran, sin juicios, sin preguntas, con respeto, sin apremio.

Cuando dejan de llorar, un charco de lágrimas queda bajo sus pies, y un peso que antes cargaban queda allí.

Es entonces y sólo entonces, cuando el elefante se acerca al ratón y decide acompañarle a encontrar la llave que ha extraviado.

Y es el ratón el que se sube a su lomo y le invita a contar su historia.

Hay un interés auténtico del uno por el otro, el protagonista ha salido de su sombra y juntos se encaminan a la búsqueda de esa llave misteriosa.

La llave es un elemento metafórico fascinante, una llave que parece esconder la luna mientras enciende la noche.

Ayudar a alguien a que encuentre la llave que le saque de sus sombras, implica verle como un sujeto, sin paternalismo, sin juicio, sin miedo a lo que siente ni a su relato.

La tristeza no hay que silenciarla, hay que acompañarla, hay que dejar un espacio para que pueda expresarse y sentirse. 

Este libro es una reflexión lúcida sobre la tristeza y sobre nuestra sociedad.

Se necesitan más ratones y menos monos, más comprensión, más silencio, más compañía y más respeto.

A veces es necesario estar triste, a veces es inevitable estar en la sombra. 

Dar un lugar a las personas que se encuentran ahí atrapadas, legitimar el llanto y la tristeza, se hace necesario para alumbrar un mundo menos hostil.

Hay que situar mejor que todo lo que nos pasa proviene de nuestros contextos, de las adversidades que hemos atravesado y de nuestras historias de vida.

Y desde ahí acompañar a las personas que sufren.

Y este tipo de análisis y de reflexiones a partir de los álbumes ilustrados, es lo que hacemos en el  CURSO que imparto a partir del día 15 de septiembre. 

Estás a tiempo de sumarte!!!


Comentarios

Entradas populares de este blog

Respuesta a la Presidenta de la SEPSM a su artículo lleno de bulos.

Jornada en el Ateneo: Salud Mental, contextos, determinantes sociales y nuevos dilemas.

El Gobierno no va a prohibir los ingresos involuntarios, va a limitar el poder de la Psiquiatría