Ingresos involuntarios y derechos humanos.
Llevamos semanas con el acoso y derribo de la SEPSM, hablando de lo peligroso que sería que no hubiera ingresos involuntarios en este país. Ha sido efectiva, la sociedad cuerdista se pliega ante estas amenazas de los que "saben" sobre nuestras vidas y sobre lo que necesitamos. Pero nadie habla de las violencias que vivimos en esos espacios de "supuestos" cuidados. Nadie quiere saber cómo continúan sus vidas las personas que son arrastradas y violentadas (literalmente) por la policía para llevarlas a un hospital. Donde serán, con una alta probabilidad, atadas con correas a una cama y medicadas contra su voluntad hasta perder el sentido. Porque claro, para la sociedad cuerdista es lo que tenemos que hacer todos, medicarnos y callar. Callar las violencias que hemos vivido: los malos tratos, los abandonos, el desamparo, los abusos, las adversidades. Mejor medicados, callados y controlados. Someternos a ingresos, que en una alta estadística, empeoran la salud de las pe...