La Psiquiatría de las correas vendiendo esperanza y libertad
Hoy, con el dolor que recorre a todo el activismo por la pérdida de una compañera valiosa, nos encontramos con este artículo vergonzoso de la Presidenta de la SEPSM
Nuestra compañera Marta Plaza, sufrió hasta que no pudo más, a esta Psiquiatría que a día de hoy sigue defendiendo las correas y la medicación hasta perder los afectos, la identidad y la fuerza de la vida.
Hoy nos viene a vender esperanza, esa misma persona que dijo en el Ministerio de Sanidad, que no "sujetaban," (ataban) a la persona, sino a la enfermedad.
Utiliza, además, torticeramente el caso de Noelia, una eutanasia por una paraplejia con dolor neuropatico irreversible para vendernos lo mismo de siempre, aprovechando su etiqueta diagnóstica, para cuestionar la capacidad de decidir sobre nuestras vidas.
El modelo biologicista (lo de biopsicosocial es una etiqueta cuqui de esta ideología), sólo trae desesperanza y vidas sometidas.
Me llaman la atención algunas frases:
Estas palabras que vuelven una y otra vez para recordarnos que somos infrahumanas, cómo si nuestro dolor no fuera una expresión del sufrimiento de nuestras vidas y de los daños que tenemos.
Lo que ella no comprende es que lo que llama trastorno es una expresión legítima del dolor, y que no somos una subcategoría de la especie humana. Somos personas a las que la vida duele y expresamos nuestro daño cómo podemos.
Pero hay muchas más:
Me pregunto si ella tiene una evidencia contrastable de esta afirmación, y cómo de objetivo es clasificar de "enfermedad mental" a algo que no se sostiene científicamente con ningún biomarcador. Aquí vuelve a demostrar también su desconocimiento, puesto que es la existencia la que origina tanto dolor, no ningún rayo que nos cae en la cabeza y modifique nuestra vida.
Pero ella lo dice, porque la sociedad ha comprado y validado una hipótesis que nunca ha sido demostrada.
Es increíble que esta mujer se apropie de un concepto como el Recovery, que precisamente viene de un cuestionamiento de la Psiquiatría rancia que ella representa y de la fuerza de la lucha de los supervivientes de la Psiquiatría.
Concepto, por cierto, que a ella la ofende profundamente, hay algún artículo que ha escrito donde se muestra indignada por esta forma de autodenominarme.
El modelo Recovery no se centra en esos diagnósticos que a ella le gustan tanto, ni en la eliminación de los síntomas, sino en tener existencias con un proyecto vital (propio y no impuesto).
Que esta señora nos venda el Recovery es cómo Trump vendiéndonos los Derechos Humanos.
El modelo biologicista es incompatible con el modelo Recovery, porque son paradigmas que chocan frontalmente.
Que la SEPSM haya engullido el Recovery para manosearlo a su antojo, nos demuestra cómo cualquier concepto nacido y pensado desde la emancipación puede ser fagocitado y pulverizada su esencia.
Leer esto, hablando de la pérdida de libertad por la supuesta enfermedad, mientras son ellos los que colocan correas a la gente, los que promueven privación de libertad con ingresos involuntarios y fiscalización de la medicación a través de Depot no deja de ser un oximoron.
El sufrimiento no nos quita nuestra capacidad de agencia, tenemos herramientas cómo la Planificación de decisiones anticipadas para no perderla ni en los peores momentos.
Nos promete la "Libertad" que nos ofrece la Psiquiatría como un eslogan, mientras ellos siguen vulnerando derechos humanos sin pudor.
Nos dice que las personas pueden modificar sus identidades, pero lo que no dice es que esa modificación de la identidad pasa por asumir la enfermo-mentalizacion y el sometimiento a su poder.
Nos habla de libertad mientras en sus consultas le dicen a la gente que no van a poder tener vidas dignas ni autónomas porque están enfermos.
Y por último nos hablan de la necesidad de más Psiquiatras y más tratamientos (farmacológicos, obviamente) para no "privar de la libertad a las personas", mientras cuestiona de soslayo la decisión libre de Noelia sobre su muerte.
Lo único que nos vende esta Psiquiatría es más sometimiento, más control social, anulación de nuestra capacidad de agencia y legitimación de vulneraciones de derechos humanos en nombre de "nuestro bien".
No nos dejemos engañar por estos cantos de sirena, por palabras cuquis que retuercen la realidad. Recovery es emancipación no domesticación, libertad es estar libre de todo tratamiento no deseado, es respeto a nuestras vidas y a nuestras formas de vivirlas.
Noelia no necesitaba tratamiento psiquiátrico para vivir con un dolor insoportable en contra de su voluntad. Necesitaba respeto y silencio.
Marta no necesitaba correas y toneladas de pastillas, hubiera sido muy diferente para ella haberse encontrado un calidad humana, escucha, comprensión y un acompañamiento digno.
Y no, la Psiquiatría que Marina Díaz Marsa representa no trae esperanza, trae la forma más cruda de la desesperanza y de la desesperación.
Personas que después de tanta violencia sufrida pueden terminar siendo arrojadas al abismo, y convirtiendo este asesinato social en suicidio.
Seguiremos denunciando y luchando contra estos discursos para honrar a nuestras compañeras cada uno de nuestros días.




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